En palabras de la Organización Mundial de la Salud (OMS-WHO), la violencia contra la mujer constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres. La violencia puede afectar negativamente la salud física, mental, sexual y reproductiva de las mujeres.
La OMS también nos recuerda que la violencia contra la mujer puede prevenirse, y que el sector sanitario tiene una importante función que desempeñar para proporcionar atención integral de salud a las mujeres que sufren violencia, así como punto de entrada para derivarlas a otros servicios de apoyo que puedan necesitar.
Concienciar para que la violencia sobre la mujer sea inaceptable, restaurar la calidad de vida física y mental de las mujeres que son víctima de violencia, concienciar a profesionales de la salud para detectar tempranamente el problema y atender de modo empático, informando sobre servicios de derivación y apoyo, son parte de las medidas que la OMS considera necesarias en el ámbito de la salud.
MUFACE es consciente de que la violencia de género debe ser objeto de un enfoque multisectorial, y sus causas profundas están en la desigualdad de género y la aceptabilidad normativa de la violencia contra la mujer. Sin embargo, además de la respuesta punitiva para el agresor ejercida por las instancias correspondientes en el marco del Estado de Derecho, un organismo como MUFACE, garante de la salud de su colectivo, ha de adoptar todas aquellas medidas que sean necesarias, tanto de prevención como de respuesta.