REVISTA MUFACE. Nº 243. PRIMAVERA 2018
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Área de mayores
Más allá de expender medicamentos

La botica del siglo XXI

Los farmacéuticos son una pieza básica en el Sistema Nacional de Salud. Su labor va más allá de la mera expedición de una receta. Asesoran a los pacientes sobre los medicamentos, promueven investigaciones y realizan asistencias sanitarias menores allá donde no hay un médico cercano. El colectivo, que pide ampliar sus cometidos para contribuir a mejorar el bienestar de los ciudadanos y la eficiencia del sistema sanitario, lleva a cabo varios proyectos para la Tercera Edad.

LOURDES S. VILLACASTÍN
La botica del siglo XXI

Si hay algún colectivo, aparte de los médicos, que sepa cómo se encuentra de salud la población española, ese es sin duda el de los farmacéuticos. Y es que acudimos a la farmacia tanto para aliviar un dolor de muelas como una jaqueca, una digestión pesada, una quemadura solar o una lumbalgia, por señalar algunas de las demandas más comunes. En la actualidad, hay cerca de 22.000 establecimientos distribuidos por toda la geografía española, aparte de los existentes en hospitales y en centros científicos. Más allá de expender medicamentos y artículos de parafarmacia, los farmacéuticos constituyen uno de los eslabones más importantes del Sistema Nacional de Salud por su cercanía con el paciente y por el papel preventivo, asistencial e investigador que pueden desarrollar dada su formación y su distribución territorial. Además de contribuir a no colapsar la red pública al atender demandas de salud menores.

Desde 2011, fecha en la que el Consejo General de Colegios Profesionales de Farmacéuticos de España puso en marcha una red de investigación dentro de las farmacias comunitarias para promover el estudio de la salud pública, el colectivo realiza varias investigaciones; todas ellas de carácter voluntario. Algunos de estos estudios van dirigidos en concreto a los mayores.

En 2014 se inició el programa ConSIGUE, en el que 178 farmacias de cuatro provincias españolas participaron en el seguimiento farmacoterapéutico de más de 1.400 pacientes crónicos y polimedicados durante un año. El objetivo era conocer los beneficios que ese control podía aportar en los pacientes y en el Sistema Nacional de Salud, dado que estos enfermos no suelen seguir bien los tratamientos al tomar cinco o más pastillas diarias.

Los resultados del estudio, en el que también participan universidades y laboratorios, y que hoy en día continúa en otras provincias, determinaron el papel que pueden jugar estos profesionales en el control de los tratamientos. La intervención del farmacéutico contribuyó no solo a la mejora de calidad de vida de los pacientes en general, sino que se redujeron en un 53,1% las urgencias y en un 59,8% las hospitalizaciones. Los pacientes disminuyeron incluso la medicación en 0,39 unidades de media. Los farmacéuticos estiman que si se llevara a cabo un seguimiento desde las farmacias a este colectivo, se podría incluso reducir en más de 2.200 millones el gasto sanitario.

En 2016 se inició el programa AdherenciaMED (Servicio de Adherencia Terapéutica), dirigido a pacientes con hipertensión arterial, asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica. El proyecto, que ha estado funcionando de manera piloto hasta el pasado año, se implantará a mediados de abril en siete provincias para valorar posteriormente sus resultados.

Otro de los programas que se desarrollan desde las farmacias es ConciliaMedicamentos, para controlar la medicación de los enfermos tras un ingreso hospitalario, y EnMente, para el abordaje del Alzheimer.

Ámbito rural

En las zonas rurales, el papel de las farmacias es de suma importancia, debido a que, en ocasiones, es el referente sanitario más cercano que tiene el ciudadano. Sin olvidar el papel asistencial que cumple dado el alto porcentaje de población mayor que reside en muchos municipios españoles. Es el caso, por ejemplo, de la comunidad de Castilla y León, donde más de 4.100 farmacéuticos prestan su servicio en 1.629 farmacias y 255 botiquines; algunos de ellos –242– en poblaciones con menos de 1.000 habitantes. Es el caso de la boticaria Concha de Juan Galindos, que dispensa desde hace 32 años en Hernansancho, una localidad de la provincia de Ávila a escasos kilómetros de la capital con menos de 200 residentes, aunque también atiende a otros dos municipios de alrededor de las mismas dimensiones de población.

De Juan cuenta que siempre le gustó el mundo rural y, cuando terminó la carrera, optó por instalarse en un pueblo. “No me he arrepentido en ningún momento. Desde el punto de vista personal tienes mucho campo donde trabajar”, asegura la farmacéutica, que además es vicepresidenta del Colegio de Farmacéuticos de Ávila. Para ella la salud es un todo, tanto la física como la mental. Y en un localidad pequeña, esa cercanía con el paciente –la media de edad de la población que atiende es de 80 años– permite al profesional conocer cómo se encuentra desde el punto de vista del bienestar familiar y personal y atajar, en ocasiones, con psicología lo que aparenta ser una dolencia.

“En el mundo rural, los farmacéuticos somos el único profesional sanitario disponible todos los días del año las 24 horas del día”, asegura en referencia a la regulación que hay sobre las guardias y de su importancia, ya que “los problemas de salud no entienden de horarios”. En este sentido, explica que en municipios donde el médico acude un día o dos a la semana, su trabajo es fundamental en caso de que haya una urgencia y llegue el 112 o una ambulancia. Lo mismo ocurre en el caso del control de la medicación tras las altas hospitalarias. “El hecho de que exista un profesional es garantía de que la medicación se va a tomar bien”, afirma. O en cuanto a las campañas de prevención y asesoramiento que pueden llevar a cabo como en el campo nutricional, revisiones domiciliarias de botiquines, seguimiento de tratamientos o adherencia a los medicamentos, entre otros.

La farmacéutica asegura que esa labor asistencial y de asesoramiento es muy valorada por los enfermos, además de contribuir al ahorro del Sistema Nacional de Salud, al evitarse problemas mayores de salud y el uso de medicamentos innecesarios. “Siento debilidad por ellos [los mayores], pero ya que han llegado a los 90 años, se merecen una atención digna”. En este sentido, indica que los farmacéuticos pueden realizan una serie de servicios, dada su formación, “sin interferir en las parcelas de otros profesionales sanitarios”, que ayudarían a mejorar la salud de los ciudadanos, en general, y a contribuir a que las boticas de los municipios subsistieran, puesto que, a día de hoy, el precio de los medicamentos no cubre los gastos que tienen algunos locales.

“Es un logro que la Administración haya aceptado la Viabilidad Económica Comprometida (VEC)”, puntualiza en relación al número de farmacias que bajo este epígrafe cuentan con márgenes, deducciones y descuentos diferentes para sostenerse económicamente y, de este modo, no cerrar y ofrecer así cobertura sanitaria a toda la población independientemente de donde viva. En España, 972 farmacias, según datos de 2016 de la organización colegial, está bajo este epígrafe. Un 5% de los locales existentes.

Papel asistencial

La presidenta de Concyl-Consejo de Colegios Profesionales de Farmacéuticos de Castilla y León, Raquel Martínez, recalca también el papel asistencial de los farmacéuticos más allá de la mera dispensación de medicamentos en función de la distribución que tienen en la región las farmacias –una oficina por cada 1.290 habitantes–, y sin necesidad de que los pacientes “pidan cita previa”. Ejemplo de esta labor es que la consejería de familia de la comunidad autónoma ha recabado su ayuda para desarrollar un programa de prevención de la violencia de género. “Hemos firmado un protocolo de actuación con la consejería para canalizar y orientar a la víctima en una situación tan compleja como es la de violencia de género”, explica. Y agrega que en materia de salud pública, las farmacias podrían contribuir al cribado de enfermedades de prevalencia como, por ejemplo, el cáncer de colon, si pudieran funcionar como un pequeño laboratorio de análisis clínicos. “Habría que estudiar en qué zonas y dónde se podrían hacer esos servicios”, puntualiza respecto a la hora de diseñar estas estrategias de trabajo conjuntamente con la Administración pública.

Los profesionales insisten en que, por su capacidad profesional, sería un modo de contribuir al Sistema Nacional de Salud, y que este les compensara por estos servicios, no como ahora ocurre con las VEC. De este modo, aseguran, se contribuiría también a fijar población en los núcleos rurales.

La farmacéutica Isabel Tovar Zapata, presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de la región de Murcia y con un dispensario en una urbanización del municipio de Mazarrón desde 2012, también tiene una clientela de personas mayores, aunque, en su caso, el 90% son de nacionalidad inglesa al tratarse de una zona turística. “Lo que buscan en las farmacias es sobre todo información, consejo y asesoramiento, puesto que normalmente suelen ser pacientes polimedicados. También les ofrecemos los SPD (Sistema Personalizado de Dosificación de Medicamentos) para ayudarles con la adherencia a su tratamiento”, explica en relación a la asistencia que presta, aunque puntualiza que, en su caso, debe tener conocimientos de inglés para poder comunicarse con su clientela. “En muchas ocasiones, debemos explicar las diferencias sanitarias y de modelo con el Reino Unido, donde los medicamentos son mucho más caros y menos accesibles”.

En su opinión, uno de los retos a los que se enfrentan las familias es “la ampliación del arsenal farmacoterapeútico para poder atender plenamente a los pacientes”, a causa de la cronicidad y polimedicación de los mismos, y al incremento del envejecimiento poblacional. Reclama que las farmacias “dispongan de todos aquellos medicamentos innovadores que requieren nuestros pacientes y cuya administración no exija la presencia del médico. Esto es esencial. La farmacia es cercanía y debemos ofrecer cuanto sea prescrito por el médico y evitar desplazamientos al paciente”.

Fotografías
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Profesión de mujeres

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En las farmacias imperan las mujeres. Según la memoria de 2016 del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de España, hay 71.119 profesionales, el 71,7% de ellos mujeres. La media de edad ronda los 47 años. El 69,5% trabaja en farmacias comunitarias; el 15% en temas relacionados con la alimentación; el 13,9% en demofarmacia; y el 11,9% en ortopedia. El resto se divide en otros ámbitos como análisis clínicos o farmacia hospitalaria.

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Los profesionales demandan prestar más servicios y ser retribuidos por ellos

Receta electrónica, fuente de información

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El presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, Jesús Aguilar, asegura que la receta electrónica “tiene un gran potencial para favorecer el buen uso de los medicamentos”, pero cree que se debería facilitar en ella “más información” para que de este manera el farmacéutico pudiera ofrecer una mejor asistencia. En relación con la receta electrónica de MUFACE, Aguilar señala que, en el ámbito público, se llevó a cabo un pilotaje en Extremadura, donde ya está implantada, y sobre cuyos resultados se está avanzando para su implantación en todo el territorio en los próximos meses. “También estamos trabajando con MUFACE y el resto de instituciones involucradas con el fin de garantizar que cualquier prescripción electrónica pueda ser dispensada en cualquier farmacia de España, previsiblemente en 2019”.

Los farmacéuticos participan ya en programas para conocer la adherencia de los pacientes a los medicamentos y que los tratamientos se sigan a conciencia

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