REVISTA MUFACE. Nº 243. PRIMAVERA 2018
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Área de función pública
José Luis Tejedor González

“Ser policía no es solo una profesión, es una forma de vida”

José Luis Tejedor ingresó como alumno en la Escuela Nacional de Policía en el año 1980. Dos años más tarde fue destinado como inspector a la Comisaría de Cornellá-Esplugas de Llobregat. Pero en la década de los noventa regresa al centro para desempeñar diferentes cargos docentes hasta enero de 2018, momento en que es nombrado director, cargo que desempeña hasta la actualidad. Tejedor está en posesión de importantes condecoraciones, entre otras, la Cruz al Mérito Policial con distintivo Rojo y con distintivo Blanco; Placa, Encomienda, Cruz y Medalla a la Dedicación al Servicio Policial; dos Cruces del Mérito de la Guardia Civil y la Medalla de Plata de la Cruz Roja Española.

Aurora Campuzano

¿Cómo se forma un policía? ¿En qué difiere la enseñanza de la que se imparte en otras instituciones académicas?

Como en cualquier centro de formación superior, los alumnos deben adquirir conocimientos, técnicas y habilidades profesionales concretas. Pero, a diferencia de la mayoría de las instituciones educativas, en esta Escuela los aspirantes deben, además, aprender y hacer suyos los valores que los identificarán con la cultura de la organización. Y los valores, como todas las cuestiones fundamentales del ser humano, no se adquieren simplemente estudiando; es preciso vivirlos. La formación que se imparte es fruto de una estricta selección, un cuidado proceso formativo y una disciplina, que es realidad autodisciplina, porque lo que perseguimos es que nuestros alumnos interioricen los principios éticos de la Policía Nacional, esos que nos definen como cuerpo.

¿Qué principios rigen el código ético de nuestras fuerzas de seguridad?

En la Policía Nacional disponemos de un código ético que se adapta al marco europeo y da respuesta a la recomendación del Consejo de Europa sobre el Código de Ética de la Policía y a los principios básicos de actuación recogidos en la LO 2/86 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Pero, más allá de la norma, y resumiendo mucho, le diré que ese código está grabado en el frontispicio de la Escuela: “Servicio, dignidad, entrega y lealtad”. Es lo primero que ven los alumnos cuando entran por primera vez en este recinto y su primera lección. Detrás de esa leyenda se encuentra el objetivo de inculcar en las nuevas generaciones de policías el sentimiento de orgullo de pertenecer a un Cuerpo en el que el servicio público, el compromiso, el compañerismo, la dedicación, el esfuerzo, el sacrificio, el respeto a los demás y el interés por el trabajo bien hecho, son los principios que marcan el trabajo diario.

¿Qué implica para un joven entrar en esta institución?

Supone empezar a desarrollar su vocación de servicio público desde una función singular, poco comparable con otras. Los alumnos que se titulan han debido superar un proceso selectivo muy exigente, que requiere un gran esfuerzo y, en muchas ocasiones, varios años de sacrificio y estudio. Ser policía es, más que una profesión, una forma de vida. Servir a la sociedad a la que perteneces y poder ayudar a construir un futuro más seguro es, sin duda, un salario emocional –una recompensa– que no todas las profesiones tienen entre sus haberes.

¿Diría que entre estas paredes se aprende una forma de vida?

Los principios que aquí se aprenden nos acompañan a lo largo de toda la carrera profesional, ya sea para ascender dentro de la organización, para actualizar conocimientos o para cursar altos estudios profesionales si se aspira a llegar a puestos directivos. El secreto del éxito de nuestra Policía pasa por una estricta y exigente selección, y, después, por una autodisciplina que se interioriza.

¿Cree que ser policía hoy requiere una especial vocación? ¿Cuál es el perfil de alumno que llega a la academia?

No creo que el servicio público de seguridad requiera hoy más vocación que antes. Un buen policía siempre ha tenido un perfil determinado y reconocible, antes y ahora, en España y en cualquier país avanzado. Lo verdaderamente importante es la conciencia de que ser policía no es solo un trabajo; en otras palabras: no se trabaja “de policía”, se es policía. Por eso, los procesos selectivos son tan importantes. Tenemos un tipo de alumno con unas características muy determinadas, que ha de reunir los requisitos necesarios acordes con el ejercicio de la profesión: conocimientos teóricos y aptitudes físicas, pero también un perfil psicológico adecuado o una buena formación en idiomas extranjeros, que es cada vez más necesaria.

¿Cómo valora el reconocimiento social de esta profesión?

Desde hace 15 años, los sucesivos barómetros del CIS sitúan a los cuerpos de Seguridad del Estado –Policía Nacional y Guardia Civil– entre las instituciones mejor valoradas por los españoles. Creo que, en general, la sociedad confía en su Policía y sabe que siempre estará ahí ante cualquier dificultad, para ayudar durante las 24 horas y todos los días del año, que el ciudadano percibe que la Policía Nacional es uno de los principales pilares de su seguridad y, por lo tanto, de su bienestar. Nos sentimos muy orgullosos de este reconocimiento porque nos motiva a mejorar día a día.

Fotografías
José Luis Tejedor González

Los alumnos que se titulan han superar un proceso selectivo muy exigente, que requiere un gran esfuerzo y varios años de sacrificio y estudio

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