REVISTA MUFACE. Nº 243. PRIMAVERA 2018
Se encuentra en: Cultura / La Casa de los íberos
Cultura

La Casa de los íberos

Los íberos, que ocuparon buena parte de la península en los siglos anteriores a la invasión romana, constituyen la cultura mejor definida de las que poblaron nuestro territorio en la antigüedad. El flamante Museo Íbero de Jaén, dedicado a esa cultura, nace con vocación de convertirse en una imprescindible referencia mundial. Abre sus puertas con una exposición a modo de adelanto de lo que serán sus fondos.

a. v.
La Casa de los íberos

Aunque, en un sentido concreto, los íberos son los pueblos que habitaron el levante y el sur peninsulares desde el siglo VII a. de C. y hasta la invasión de Roma, y que penetraron hacia el interior, en un sentido amplio, y desde los antiguos griegos, los íberos son los habitantes de Iberia. A los íberos les ocurre –valga la expresión– lo que a los marcianos: para mucha gente han acabado designando al conjunto de los pueblos peninsulares prerromanos, igual que los marcianos han quedado en el imaginario colectivo como los extraterrestres por antonomasia. En todo caso, constituyen la cultura peninsular antigua mejor definida, dentro de las sombras que los rodean, y que empiezan por el desconocimiento que tenemos de su lengua. De modo que un Museo Íbero es una institución de indiscutible interés para el conocimiento de nuestras raíces; a fin de cuentas, seguimos cultivando la vid y el olivo, como ya hacían los íberos, y, también como ellos, tenemos casas con patios.

Ese museo ya existe desde que el pasado diciembre lo inaugurara el rey Felipe VI. Está en Jaén, una de las provincias más ricas en legado íbero. De la veintena de ciudades o poblados ibéricos que señala el profesor Gonzalo Bravo en su libro Hispania (La Esfera de los Libros), nueve están en Andalucía y, de ellos, tres en Jaén: Cástulo (Linares), Porcuna e Ibros.

La de los íberos fue una sociedad jerarquizada y con una notable simbología del poder; con una economía basada en la agricultura y la ganadería, y una importante presencia de la minería (cobre y plata en Río Tinto, plata en Cástulo, Linares); y formada por guerreros audaces y valientes (los grupos sociales se articulaban, de hecho, en torno a la guerra). Por provenir de una cultura mediterránea, se agrupaban en poblados que establecían en lugares estratégicos, bien sobre una colina, bien sobre la única vía de acceso, que fortificaban. Rasgos comunes a los pueblos que se designan con el nombre de íberos son el uso del hierro y la cerámica (conocida como cerámica ibérica) y los ritos funerarios. “La historia del mundo ibérico –escribe Jaime Alvar en Entre fenicios y visigodos. La historia antigua de la Península Ibérica (La Esfera de los Libros)– es la transformación de un conjunto de comunidades dispares, que pasan desde unas formas de organización política rudimentarias hasta la consolidación de verdaderas estructuras estatales”.

El Museo Íbero de Jaén, único en el mundo en su género, se encuentra en un edificio moderno y vanguardista de 11.000 metros cuadrados de superficie, que albergará todas las actividades paralelas (conferencias, talleres, congresos…) propias de una institución con vocación de convertirse en referente cultural y científico, además de polo de atracción turística.

Muestra representativa

El museo ya puede visitarse, aunque todavía no cuenta con el conjunto completo de piezas que lo compondrán, y que proceden de toda España. De momento, los visitantes pueden contemplar una muestra muy representativa de lo que fue el mundo íbero: la exposición “La dama, el príncipe, el héroe y la diosa”, centrada en esos cuatro personaje prototípicos de la sociedad íbera. La dama remite, por supuesto, a ese tipo de esculturas genuinamente íberas, de las que la Dama de Elche es el mejor prototipo, y la pieza central del apartado es la Dama de Cerro Alcalá. El príncipe es un aristócrata que trata de afianzar su poder político, económico y simbólico en un mundo de fuerte competencia entre linajes; como el Guerrero de la doble armadura de Cerrillo Blanco. El héroe lo representa una pieza de primer orden, El Héroe de El Pajarillo. Como ha escrito Jaime Alvar, “los grandes conjuntos escultóricos, como Porcuna o El Pajarillo, son el programa decorativo de las tumbas de los aristócratas heroizados en torno a los que se articula el resto de la sociedad”.

Finalmente, la diosa es la deidad femenina característica de la antigüedad (v. Robert Graves), que asume funciones muy amplias, desde la fertilidad y la maternidad a la protección, adivinación o intermediación en la muerte. Entre las representadas en la muestra, ejerciendo dichas funciones, destaca la Diosa de los caprinos de Cerrillo Blanco.

Pero los íberos no se entienden sin su temprano contacto con los griegos. Por eso, la exposición, de la que son comisarios Arturo Ruiz Rodríguez, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Jaén, y Manuel Molinos Molinos, director del Instituto de Arqueología Ibérica, se inicia con cuatro cráteras griegas de los siglos V-IV a. de C. encontradas en una cámara principesca en Piquia (Arjona), piezas de extraordinaria importancia tanto por su calidad como por la narración que contienen sobre los fundamentos del poder aristocrático. Las cráteras, como buena parte de lo exhibido en la muestra, proceden de excavaciones recientes.

Otras piezas importantes de la muestra que inaugura el Museo Íbero de Jaén son el Busto togado de Baza, la Griphomaquia de Cerrillo Blanco, esculturas funerarias, ajuares, exvotos… Un conjunto procedente de varios museos nacionales y otras instituciones o fundaciones, que es la avanzadilla de lo que está llamado a ser el gran referente de la cultura íbera a nivel internacional.

Fotografías
La Casa de los íberos 01

El Museo Íbero de Jaén está llamado a ser un referente mundial en su campo

La Casa de los íberos 02
La Casa de los íberos 03

La dama, el príncipe, el héroe y la diosa son personajes prototípicos de la sociedad íbera

La Casa de los íberos 04
XHTML Válido. Acceso al validador on-line. Ventana nueva AA CSS válido