REVISTA MUFACE. Nº 242. OCTUBRE-DICIEMBRE 2017
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Entrevista
Jordi Solé Estalella, presidente de la Federación de Asociaciones de Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado (Fedeca)

“Dentro de los estándares internacionales, los índices de eficacia y de satisfacción ciudadana con la AGE son altos”

El presidente de Fedeca es funcionario del Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda del Estado desde 1990. Jordi Solé Estalella nació en Tarragona y es en esta ciudad donde actualmente ejerce como jefe de Unidad Regional de Inspección de Aduanas e Impuestos Especiales. Autor de libros de carácter divulgativo sobre el IVA, el IRPF o el Impuesto de Sociedades, Solé considera que hay aspectos de la Administración española que deben ser objeto de mejora y reflexión, como los métodos de evaluación del desempeño o los sistemas de acceso a la función pública.

chus sáez

Su federación agrupa 47 asociaciones de funcionarios públicos de cuerpos superiores, desde abogados del Estado a inspectores de Hacienda, administradores Civiles del Estado, economistas, ingenieros o diplomáticos. ¿Qué es hoy Fedeca?

Jurídicamente, es una asociación de segundo grado, una asociación de asociaciones, y su misión es la de colaborar en la consecución de los fines que son comunes a todas. Entre estos fines está la acción sindical, que es uno de los pilares más característicos de las actuaciones de la federación. Más allá de este aspecto jurídico, Fedeca también quiere ser una voz respetada y relevante en el mundo de la modernización de la Administración pública, apostando por su profesionalización y radical independencia, generando debate y aportando ideas.

Usted tiene una visión privilegiada sobre la situación actual de los trabajadores públicos y de la Administración. ¿Cómo definiría dicha situación?

La Administración española funciona razonablemente bien, si la comparamos con la de los países de nuestro entorno. Los índices de eficacia y de satisfacción ciudadana de la Administración General del Estado (AGE) en los estándares internacionales (Unión Europea, OCDE, ONU) son altos, de forma sostenida en el tiempo. No obstante, hay aspectos de la Administración española que deben ser objeto de mejora y adaptación a los nuevos tiempos, de reflexión permanente, como los métodos de evaluación del desempeño, o los sistemas de acceso a la función pública.

Y, por supuesto, como FEDECA viene reclamando de forma repetida, es preciso eliminar los agujeros del entramado administrativo por los que han penetrado casos de colonización política de la Administración, mermando su independencia y, en demasiadas ocasiones, permitiendo que grandes espacios del sector público no queden sometidos al control financiero y de legalidad con el rigor con el que deberían serlo.

Hace unas semanas se ha desarrollado la II Jornada organizada por Fedeca: “La función pública del siglo XXI. Acceso y ejercicio”. ¿Qué conclusiones extraen del encuentro?

En estas jornadas, Fedeca solo pretende que se debata sobre cada cuestión desde diversos puntos de vista, tanto desde el de la propia Administración, como el de los funcionarios que trabajan en ella, pasando por la opinión de expertos de la universidad o de la empresa privada. Cada uno extrae sus lecciones de este debate. En mi opinión, en este caso, la conclusión más importante es que el modelo de Administración pública que ha regido España en los últimos 150 años debe ser repensado ante los retos del siglo XXI, como son la aparición de las tecnologías de la información y la comunicación, la robotización y los cambios sociales; en otras palabras, los valores culturales sobre los que nos hemos asentado en el pasado están siendo objeto de revisión por las nuevas generaciones.

¿Siguen siendo las oposiciones tal y como las conocemos la mejor forma para el acceso a la función pública o habría que modernizarlas?

Fedeca no propone soluciones concretas a los problemas que tiene planteados la Administración pública. Nuestra función es, por un lado, la de poner sobre la mesa los puntos en los que entendemos que es necesaria la modificación de los sistemas actuales y, por otro, señalamos los patrones o principios por los que las reformas que se propongan deben respetar los límites que en ningún caso se deberían cruzar.

Con este planteamiento, entendemos que el actual sistema de selección del personal de nuevo ingreso, las tradicionales oposiciones, deben ser objeto de una reflexión profunda, tanto porque se basan en exceso en la memoria de los aspirantes, como sobre todo en el caso de los funcionarios superiores, porque no evalúan adecuadamente otras competencias necesarias para el desempeño de nuestros puestos de trabajo, como puedan ser las habilidades directivas. Sin embargo, cualquier modificación que se proponga debe garantizar que la selección de los nuevos funcionarios se hará por órganos imparciales, y que estos atenderán solamente al mérito y la capacidad demostrada por dichos aspirantes. Cualquier sistema que abra puertas a la discrecionalidad, a la falta de transparencia o al nepotismo serán rechazados firmemente.

Como presidente de Fedeca, ¿qué medidas considera que son más urgentes de acometer?

El elenco de cuestiones sobre las que se deben tomar medidas es bien grande, pero por elegir alguna diría que entre las más urgentes se encuentra la de la completa devolución de los derechos de los funcionarios expropiados, tanto en salario como en otras condiciones laborales, y entre las más importantes, aprobar de una vez por todas el Estatuto del Directivo Público, y limar o matizar el mecanismo y la extensión de la libre designación para el resto de puestos ocupados por funcionarios superiores que no alcancen la dimensión directiva, dado que, como todos sabemos, tal mecanismo lleva anudado el del cese discrecional y sin necesidad, justificación o motivación.

Hace unas fechas ustedes emitían una nota de prensa que cuestionaba la oportunidad de la reducción de la jornada de los funcionarios a 35 horas semanales. ¿Por qué?

Creemos que sería una medida inoportuna y contraproducente, puesto que desenfoca uno de los principales problemas de la función pública, que es la grave pérdida de poder adquisitivo en los últimos años; porque salvo en algunos colectivos particulares, que por desempeñar cometidos específicos necesitan de un horario ad hoc, la actual jornada laboral no constituye en absoluto el principal motivo de preocupación de un funcionario que ha visto, por el contrario, cómo el resto de sus condiciones laborales se reducían en los últimos años; y porque degradaría la percepción ciudadana sobre la función pública.

Para finalizar, como mutualista, ¿qué valoración hace de MUFACE?

MUFACE es un buen ejemplo de institución que ha funcionado bien en el tiempo, que es valorada positivamente, en general, por sus usuarios, y todo ello con un coste por usuario inferior al de la Seguridad Social. Sin embargo, el servicio que presta MUFACE a través de las entidades concertadas se ha ido deteriorando a lo largo de los años, por la continua disminución de su financiación. Entendemos que esta situación debería ser resuelta de forma urgente, y por las noticias que tenemos, parece que está siendo objeto de atención prioritaria por parte del Ministerio de Hacienda y de Función Pública y de la Secretaría de Estado de Función Pública, con la renovación del concierto con nuevas prestaciones para los mutualistas y un incremento de la aportación del Estado que, siendo todavía insuficiente, creemos que va por el buen camino.

Fotografías
Jordi Solé Estalella

El actual sistema de selección del personal de nuevo ingreso, las tradicionales oposiciones, deben ser objeto de una reflexión profunda

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Las jornadas de Fedeca solo pretenden que se debata sobre cada cuestión, desde la Administración y los funcionarios que trabajan en ella

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