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Área Salud


Vacunarse contra la gripe es importante como prevención, pero no es lo único que podemos hacer para enfrentarnos a las infecciones respiratorias

 

Preparar el cuerpo para el invierno

Dicen los expertos que un buen descanso nocturno se comienza a preparar durante el día y, siguiendo el mismo principio, para afrontar el invierno con garantías, lo mejor es empezar a preparar nuestro cuerpo en otoño. De hecho, es en estas fechas cuando proliferan las campañas de vacunación contra la gripe, pero no es lo único que podemos hacer para prevenir ésta y otras infecciones respiratorias. Aquí explicamos desde qué alimentos nos protegen hasta cómo ventilar la casa, pasando por cómo reducir el riesgo de contagio.

 
J. BARBERÁ
 
 
No deben administrarse antimicrobianos más que para hacer frente a las infecciones producidas por bacterias, nunca para tratar los virus

La gripe es una enfermedad vírica de tipo respiratorio –aunque a veces pueda manifestarse a través de síntomas estomacales como vómitos o diarrea– que suele acompañar al ambiente frío: es una infección invernal. De hecho, los meses de mayor virulencia de la gripe en los países del hemisferio norte, como España, son los que van de diciembre a febrero. Por esta razón, y para que los vacunados puedan desarrollar las defensas necesarias, las campañas de vacunación en grupos de riesgo y empresas se realizan en octubre.
Conviene recordar que las vacunas que se administrarán a los ciudadanos han sido fabricadas tomando como referencia las cepas de este microorganismo que circularon por los países del hemisferio sur la temporada que ahora finaliza. Es decir, que los preparados que se inoculen a quienes se vayan a vacunar ahora contendrán los antígenos que contrarresten los virus que han circulado por Chile, por ejemplo, el invierno pasado (de junio a agosto).

¿Gripe o simple catarro?

La gripe y las infecciones respiratorias en general son las grandes protagonistas y responsables de muchos de nuestros males cada invierno, pero no son las únicas. También acechan resfriados y catarros, sinusitis, otitis, faringitis…, una infinidad de infecciones causadas por virus y bacterias y, en ocasiones, por ambas cosas a la vez, que es lo que los médicos denominan infecciones mixtas.
Uno de los problemas habituales con los que nos encontramos a la hora de valorar si debemos ir al médico o sencillamente tomar un antitérmico, es distinguir una gripe de un catarro o una faringitis, ya que dependiendo de que se trate de una u otra, habrá que emplear antibióticos que, dicho sea de paso, nunca deben tomarse sin receta médica. Y no debe hacerse porque es muy probable que no sea necesario, de manera que estaríamos alimentando la resistencia de los microbios y eliminando la efectividad del antibiótico cuando realmente lo necesitemos. En general, no deben administrarse antimicrobianos más que para hacer frente a las infecciones producidas por bacterias, nunca para tratar los virus.

Cómo prevenir

Ya hemos hablado de lo que puede ocurrir, pero es aún más importante averiguar si estas infecciones se pueden prevenir y, en caso de que caigamos enfermos, cuál es la mejor manera de combatirlas para que duren lo menos posible. Empezando por el final, hay que decir que en una persona con las defensas en niveles normales y sin factores de riesgo, las infecciones se pueden curar solas. Entonces ¿para qué tomamos medicamentos? Pues para que el tiempo que transcurre hasta la curación sea mucho menor.
La otra pregunta es si se pueden prevenir las infecciones respiratorias. Y la respuesta es que sí. Una buena forma de preparar nuestro organismo para afrontar el invierno con garantías es procurar que nuestro sistema inmune (nuestras defensas) esté siempre a un nivel óptimo. Y para conseguirlo es de vital importancia cuidar la alimentación y, en concreto, incrementar el consumo de frutas y verduras, sobre todo las que aportan minerales y vitamina C. Tomar un zumo de naranja natural cada mañana sería perfecto, pero para quien no le guste, siempre le queda la opción del kiwi…, y el pimiento que, en crudo, es el alimento que mayores cantidades de vitamina C aporta. Hay personas que, por comodidad, toman suplementos vitamínicos; aunque no está mal, lo más recomendable es que estas vitaminas sean naturales.
Además de mantener una dieta variada y equilibrada otra cosa que ayuda a mantener la homeostasis (el correcto equilibrio en el funcionamiento del cuerpo) es el ejercicio físico moderado y regular. Basta con andar, pero hay que hacerlo unas tres veces a la semana.

Reducir el riego de contagio

En el apartado de la prevención, también hay ciertas precauciones físicas (de contacto) que se pueden tomar para reducir el riesgo de contagio sin que el asunto nos obsesione. Por ejemplo, en las oficinas. Aunque haya gente que no lo crea, uno de los objetos más contagiosos –aparte de los circuitos cerrados de refrigeración/calefacción– es el teléfono. Hay que procurar no utilizar el auricular que haya usado una persona con gripe o resfriado o, por lo menos, no inmediatamente después de que ésta haya hablado por teléfono, porque las posibilidades de contagiarse son muy altas. Otra forma común de contagio son las manos. Dar la mano a alguien que acaba de estornudar, por ejemplo, y no se ha lavado, implica un riesgo alto. Antes también citamos los sistemas de ventilación, ya que uno de los problemas que tienen los edificios llamados inteligentes es que no tienen ventanas a la calle y el aire circula dentro un circuito cerrado, por eso es importante que las empresas presten atención a su mantenimiento. En el ámbito doméstico, tienen un problema similar las casas donde no se abren las ventanas para asegurar una renovación del aire.
Pero ¿qué hacer si, a pesar de todas las precauciones, enfermamos? Pues tomárnoslo con tranquilidad, hidratarnos con agua, zumos y bebidas isotónicas para recuperar las sales perdidas, y, si hay fiebre, tomar antitérmicos y quedarnos en casa, no solo por nuestro propio bien, sino para no contagiar a nuestros compañeros de trabajo, de colegio o guardería.

Subapartados

1. Preparar el cuerpo para el invierno
2. Entrevista a Ángel Gil

 
 
Preparación Invierno
miniaturas Salud
 
Las siete preguntas clave
Preparar el cuerpo para el invierno

-¿Cómo puedo proteger mi sistema inmune frente a los riesgos del invierno?
Con una dieta equilibrada, primando la ingesta de frutas y verduras y haciendo ejercicio físico de forma regular. Consejo: un zumo de naranja natural al día y ejercicio tres veces por semana es ideal.
-¿Hay otra forma de tomar vitamina C aparte de ingerir más cítricos?
El kiwi también contiene mucha vitamina C, pero, sobre todo, el pimiento.
-¿Pueden influir factores como el estrés, la depresión o el insomnio en que sea más fácil adquirir una infección?
Seguro. Estas patologías y estados de ánimo reducen la capacidad del sistema inmune para responder ante los ataques de los microorganismos.
-¿Qué situación diaria es la más contagiosa?
Aparte de los besos, como es natural, utilizar el teléfono de una persona con gripe o catarro. Consejo: limpia el auricular con colonia o alcohol, o utiliza el móvil.
-¿Cuánto tiempo hay que ventilar las habitaciones de las casas?
Hacer que "corra el aire", como suele decirse, es muy beneficioso para regenerar el aire de las casas. Consejo: con abrir las ventanas 15 minutos es suficiente.
-¿Es beneficioso humedecer el ambiente en invierno?
En general, y por el uso de las calefacciones, el ambiente se reseca, lo que hace que la garganta y el aparato respiratorio también se resientan. Por eso, salvo en caso de que en casa haya enfermos con gripe u otras dolencias que lo impidan, humedecer el ambiente es bueno. Consejo: aparte de humidificadores, se puede humedecer la casa poniendo toallas húmedas (las que salen de la lavadora) a secar dentro de cada habitación.
-¿Qué hacer si caemos enfermos por una de estas infecciones.
Mantener el cuerpo hidratado a base de agua, zumos y/o bebidas isotónicas y vigilar la fiebre, utilizando antitérmicos si fuera necesario. Consejo: no poner mucha ropa al enfermo, porque esto no hará sino aumentar su calor corporal.
 
 
 
 
Una buena forma de preparar nuestro organismo para afrontar el invierno con garantías es cuidar a nuestro sistema inmune
 
 

 
     

       
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