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Funcionarios en acción: así son los empleados públicos en España

 
VÍCTOR MARTÍN
 
Buenaventura Alonso
Policía Nacional
55 años. Madrid. Estudios Superiores. Después de aprobar la correspondiente oposición al Cuerpo Nacional de Policía, pasó por la Unidad de Intervención, Escoltas y Protección, y por la Brigada Provincial. En la actualidad tramita el DNI a personas enfermas y con discapacidad en domicilios, residencias, hospitales…

“Lo mejor de mi trabajo es el trato personal, la cercanía ante la dificultad y el sufrimiento. Es el puesto de trabajo que más satisfacción profesional y personal me ha proporcionado”

Además de visitar domicilios particulares, residencias y hospitales, Buenaventura recibe en un despacho a los familiares de personas a documentar, a los que ayuda a tramitar el DNI. “Las familias llegan con importantes cargas emocionales y la solidaridad en ese momento es esencial. Me siento satisfecho por hacer una labor de atención personalizada donde el trato cercano y afable es fundamental”.
“Mi condición de funcionario –dice Buenaventura– no me ha generado ningún problema respecto a otros trabajadores. Creo que falta información sobre nuestro trabajo, y en ocasiones se nos utiliza como chivos expiatorios”.
Su labor se desarrolla a veces en circunstancias excepcionales. “En los últimos años el SAMUR social requirió nuestro servicio para documentar a personas sin techo. El día a día con los trabajadores sociales y las personas en riesgo de exclusión me proporcionó una visión muy real del desarraigo y del abandono al que se ven sometidos algunos ciudadanos”.
“Recuerdo una ocasión –añade Buenaventura– en la que recibí a un joven casado y con niños pequeños. Su esposa estaba ingresada en el Clínico con un cáncer terminal. Era etíope de nacimiento. Al llegar al hospital y verla me impactaron sus profundos ojos negros llenos de serenidad. La reacción al tratamiento le provocaba náuseas y me pedía perdón constantemente. Yo le decía que no se preocupase. Fue un momento de intensa conexión humana. Salí de allí emocionado. Semanas más tarde falleció. Su esposo vino una mañana a entregarme un “presente”, como él lo definió: café natural y una pequeña piel de cabra que sigue en la silla donde me siento habitualmente en casa. La piel y el café representan lo mejor y más íntimo de la cultura etíope y son un símbolo de permanencia en el tiempo”.

 

José Alberto Verdugo García
Maestro nacional
Nacido en Segovia hace 46 años. Estudió Magisterio. Aprobó la oposición en 1987 y ha ejercido como maestro en numerosos pueblos de Segovia. Participó en un programa pionero de atención educativa en casa dirigido a alumnos de tres años del ámbito rural y, durante, ocho años, se ha dedicado a la formación de profesores. En la actualidad es director del CRA Los Almendros (La Lastrilla, Segovia).

“Una sociedad que cuida adecuadamente la formación de sus niños y niñas está consolidando unos cimientos firmes para su progreso”

“Debido a mi trabajo de maestro –cuenta José Alberto– he recorrido las localidades más pequeñas y distantes de la provincia, y la verdad es que la relación con los niños y los padres siempre ha sido muy enriquecedora”.
“Ahora, como director de un centro rural, mis tareas abarcan tanto aspectos organizativos como didácticos, que van de la docencia directa con los alumnos a la programación y seguimiento de los proyectos del centro: atención a los diversos miembros de la comunidad educativa, padres, alumnos, asociaciones… Además, a estas tareas se suman otras muchas: jefe de personal, técnico en informática, técnico de sonido, técnico en reprografía, asistente social, psicólogo, conserje, de todo…”.
Como maestro de niños, pero también de maestros, José Alberto dice sentirse muy satisfecho. “Creo que los maestros somos unos privilegiados al poder trabajar con un material tan sensible como son los niños. También es una gran responsabilidad que genera una tensión que en ocasiones es difícil controlar. Considero que los más pequeños te aportan una motivación y una energía especial, difícil de encontrar en otro tipo de actividad profesional. No cambiaría mi trabajo por otro, aunque creo que la dirección del centro me absorbe mucha dedicación. Lo mejor de mi trabajo es la relación con los niños y las niñas y crecer junto a ellos”.
José Alberto nunca ha tenido problemas por ser un funcionario público. “Si acaso –dice– las vacaciones escolares siempre han sido un motivo de envidia sana entre otros colectivos. Sin embargo, creo que en el fondo la figura del maestro, al menos en los ámbitos rurales, se valora con respeto y cariño”.
De las mil anécdotas que nos podría contar, José Alberto ríe recordando una reciente: “En una fiesta soltamos unos globos blancos sujetos con cordeles. Al subir los globos hacia el cielo uno de los alumnos comenzó a gritar “milana bonita, milana bonita”…Todos los maestros nos quedamos perplejos al escuchar al alumno aquella expresión de Paco Rabal en Los santos inocentes. La explicación era que los cordeles que utilizamos para atar los globos eran de la lana que el niño utilizaba en las manualidades...”.

 

Julia Jiménez Peláez
Profesora de viola de la Orquesta Nacional de España
Nacida en Madrid hace 50 años. Titulada superior en viola por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, comenzó su carrera profesional en 1982 en la Orquesta Sinfónica de Madrid y con posterioridad en la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Tras superar una oposición, desde enero de 2000 es profesora de viola de la Orquesta Nacional de España.

“Un músico siempre intenta dar lo mejor de sí mismo, tanto si trabaja en una orquesta pública como privada”

Seguro que a muchos ciudadanos les cuesta asimilar que una profesora de música, una artista, finalmente, sea a la vez funcionaria del Estado. Julia Jiménez lo vive con normalidad: “Creo que la condición de funcionario es simplemente una relación laboral con tu empleador, en este caso el Estado, y que es independiente de la forma de trabajar personal; podemos encontrar buenos y malos profesionales tanto en el sector público como en el privado”.
“Durante los más de 22 años que llevo trabajando como empleada pública –añade–no he recibido ningún tipo de crítica personal con respecto a mi condición de funcionaria. No obstante, sí observo cierta animadversión hacia el funcionario en términos generales”.
Respecto al día a día de su trabajo –nos dice Julia– “está bastante estructurado. Por lo general durante la temporada de conciertos ensayamos miércoles y jueves mañana y tarde, y el viernes por la mañana hacemos el ensayo general para preparar los tres conciertos que semanalmente se realizan en el Auditorio Nacional de Música de Madrid durante el fin de semana. No obstante, un músico de primer nivel tiene que estar estudiando y ensayando continuamente para no perder la forma. Fuera de temporada los horarios pueden variar dependiendo de si estamos de gira, preparando un concierto extraordinario o grabando un disco”.
“Realmente es un trabajo satisfactorio. A pesar de tener que realizar una carrera de más de diez años, he conseguido trabajar en lo que me gusta, interpretando a los grandes compositores, y a veces menos grandes. También supone un placer trabajar con directores de primera fila y poder disfrutar acompañando a los mejores solistas internacionales”.
“Una de las ventajas de trabajar en una orquesta nacional –concluye Julia– es la posibilidad de conocer gran parte de la geografía mundial en las giras que realizamos. La ONE ha tocado en la mayoría de los grandes auditorios y salas de conciertos del mundo”.

 

Rafael Ceballos Hornia
Profesor de Instituto
Nacido en Torrelavega (Cantabria) hace 56 años. Licenciado en Ciencias Matemáticas. Accedió al cuerpo de Profesores en 1987. Ha trabajado en varios centros de España (Cantabria, Toledo, Madrid), enseñando Matemáticas y ocasionalmente otras asignaturas a alumnos de la ESO, Bachillerato y Formación Profesional. También ha impartido clases durante ocho años a grupos de diversificación, es decir, alumnos con dificultades para superar la ESO.

“Actualmente sí despierto envidia en algunas personas: creen que el trabajo se reduce a las 20 horas de clase”

“He sido jefe de estudios durante tres años, y en la actualidad estoy en el Instituto Rosa Chacel de Madrid impartiendo Matemáticas”, nos dice Rafael. “Doy clase 20 horas semanales que tengo que preparar previamente, como es lógico, pero también hago guardias, me entrevisto con padres y con alumnos, corrijo los trabajos, hago de tutor de mi grupo y me coordino con el resto de los profesores, en especial con el departamento de orientación. Además, hay que preparar actividades extraescolares, como visitas a exposiciones y museos, conciertos, concursos como las olimpiadas matemáticas. En resumen: educar”. Rafael considera que lo más positivo de su trabajo es el contacto directo con gente joven. “En cierto modo te obliga a estar al día y eso es muy importante a ciertas edades. Es el trabajo que he elegido –añade–y no lo cambiaría por nada, aunque corren malos tiempos por los recortes, que deterioran la calidad de la enseñanza y terminan perjudicando al alumnado, en especial a los más desfavorecidos”.
“El menosprecio que manifiesta un sector de la sociedad por los funcionarios –señala Rafael–proviene muchas veces del desconocimiento de por qué las condiciones laborales son como son –garantizar la independencia del cuerpo de trabajadores del Estado, por ejemplo–, y también por las opiniones de personas influyentes, como humoristas gráficos que nos ridiculizan, por ejemplo, o políticos oportunistas que ponen en duda nuestra profesionalidad”.

 

Elena Mendía Conde
Doctora especializada en Cirugía

Nacida en Bilbao.40 años, Licenciada en Medicina y Cirugía. Mediante oposición pública obtuvo plaza de MIR en el hospital Ramón y Cajal. Tras diez años ejerciendo la medicina en Castellón y Madrid, actualmente es cirujana general de Digestivo en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

“Me encanta mi trabajo, es duro y hay que hacerlo bien. No puedes ser mediocre porque está en juego la vida de alguien”

Obtener una plaza fija en un hospital público es una labor de titanes, según nos relata Elena Mendía. “La especialidad dura cinco años. Pero al acabar hay que buscar trabajo, puesto que el MIR no te garantiza plaza en ningún hospital al finalizar la residencia. Yo me fui a Castellón con un contrato de guardia, pero después volví al Ramón y Cajal de Madrid para realizar guardias con contratos eventuales de seis meses. Durante varios años realizaba guardias de cirugía de 24 horas y luego trabajaba de forma voluntaria, es decir, gratis, el resto de la jornada laboral”.
“Después de cuatro años así –añade Elena–, mi puesto de trabajo pasó a ser normal, es decir, con un horario laboral habitual más guardias. Pero sigues siendo eventual. Lo que significa que si no te renuevan te vas al paro. Ni siquiera hace falta que te echen, te vas sin indemnización ni nada parecido. Imagínate lo que significa eso para pedir una hipoteca o un crédito… Si eres eventual te las deniegan fácilmente. Por fortuna, tras diez años así, yo aprobé una oferta de Empleo Público y tengo opción a una de las plazas que salen en la CAM, pero muchos compañeros seguirán de eventuales”.
“Aunque la jornada laboral normal es de ocho a tres, para un cirujano nunca hay jornadas normales. La mayoría de las veces la jornada se prolonga, puesto que te puedes encontrar con operaciones muy largas. También realizamos entre seis y ocho guardias de 24 horas al mes, con fines de semana incluidos. Suma horas mensuales… Lo de las 37,5 horas semanales para nosotros es imposible, se nos quedan cortas”.
“No cambiaría mi trabajo. Me gusta, aunque creo que un poco más de consideración a veces no estaría mal. Aunque no es habitual, cuando un paciente te insulta o amenaza lo pasas fatal, es muy desagradable, a pesar de que comprendas su dolor. Es duro físicamente cuando tienes que estar siete horas seguidas en quirófano o una guardia en la que estás operando sin parar. Pero tenemos la suerte de hacer lo que nos gusta. Es realmente una profesión muy vocacional, disfrutar con el trabajo te hace sobrellevar todo lo demás”.
Respecto a la condición de funcionarios de los médicos de los hospitales públicos –concluye Elena–, “ciertas veces noto que se da por hecho que no cumplimos con nuestro trabajo, cuando generalmente es al revés: este trabajo nos exige muchas veces trabajar sin mirar el reloj, sin tener en cuenta si es fin de semana o el día de Navidad. Si hay que estar, estamos”.

 

Subapartados

1. Funcionarios, una garantía para la sociedad
2. Funcionarios en acción
3. Gobierno de funcionarios

 
 
 
Buenaventura Alonso, Policía Nacional

Buenaventura Alonso
Policía Nacional

 
José Alberto Verdugo García, Maestro nacional

José Alberto Verdugo García
Maestro nacional

 
Julia Jiménez Peláez, Profesora de viola de la Orquesta Nacional de España

Julia Jiménez Peláez
Profesora de viola de la Orquesta Nacional de España

 
Rafael Ceballos Hornia, Profesor de Instituto

Rafael Ceballos Hornia
Profesor de Instituto

 
Elena Mendía Conde, Doctora especializada en Cirugía

Elena Mendía Conde
Doctora especializada en Cirugía

 

 

 


 
     

       
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